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Gladiador Motivacional

8 poderosas decisiones que deberíamos empezar a implementar hoy mismo

"El portero del prostíbulo"por Jorge Bucay

No había en aquel pueblo un oficio peor visto y peor pagado que el de portero del prostíbulo... Pero, ¿qué otra cosa podía hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre había sido el portero de ese prostíbulo antes que él, y antes que él, el padre de su padre. Durante décadas, el prostíbulo había pasado de padres a hijos y la portería también.

Un día, el viejo propietario murió y un joven con inquietudes, creativo y emprendedor, se hizo cargo del prostíbulo. El joven decidió modernizar el negocio. Modificó las habitaciones y después citó al personal para darles nuevas instrucciones. Al portero le dijo: -A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, me va a preparar un informe semanal. Allí anotará la cantidad de parejas que entran cada día. A una de cada cinco, les preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará ese informe con los comentarios que usted crea convenientes.

El hombre tembló. Nunca le había faltado predisposición para trabajar, pero...

-Me encantaría satisfacerle, señor -balbuceó-, pero yo... no sé leer ni escribir.

-¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar a que usted aprenda a escribir, por lo tanto...

-Pero, señor, usted no me puede despedir. He trabajado en esto toda mi vida, al igual que mi padre y mi abuelo...

No lo dejó terminar. -Mire, yo lo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le daremos una indemnización, es decir, una cantidad de dinero para que pueda subsistir hasta que encuentre otro trabajo. Así que lo siento. Que tenga suerte.

Y, sin más, dio media vuelta y se fue. El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a su casa, desocupado por primera vez en su vida. ¿Qué podía hacer? Entonces recordó que a veces, en el prostíbulo, cuando se rompía una cama o se estropeaba la pata de un armario, se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisional con un martillo y unos clavos. Pensó que esta podía ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo. Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, y sólo encontró unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa y, para eso, usaría una parte del dinero que había recibido. En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había ninguna ferretería, y que tendría que viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. -¿Qué más da?, -pensó. Y emprendió la marcha.

A su regreso, llevaba una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa; era su vecino.

-Venía a preguntarle si no tendría un martillo que prestarme.

-Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar. Como me he quedado sin empleo...

-Bueno, pero yo se lo devolvería mañana muy temprano.

-Está bien.

A la mañana siguiente, tal como había prometido, el vecino llamó a su puerta.

-Mire, todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?

-No, yo lo necesito para trabajar y, además, la ferretería está a dos días de mula.

-Hagamos un trato -dijo el vecino. -Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo. Total, usted está sin trabajo. ¿Qué le parece?

Realmente, esto le daba trabajo durante cuatro días... Aceptó.

A su regreso, otro vecino lo esperaba a la puerta de su casa.

-Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?

-Sí...

-Yo necesito unas herramientas. Estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje y una pequeña ganancia por cada una de ellas. Ya sabe: no todos disponemos de cuatro días para hacer nuestras compras.

El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.

-No todos disponemos de cuatro días para hacer nuestras compras..., -recordaba.

Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara para traer herramientas. En el siguiente viaje decidió que arriesgaría algo del dinero de la indemnización trayendo más herramientas de las que había vendido. De paso, podría ahorrar tiempo en viajes.

Empezó a correrse la voz por el barrio y muchos vecinos decidieron dejar de viajar para hacer sus compras. Una vez por semana, el ahora vendedor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.

Pronto se dio cuenta de que si encontraba un lugar donde almacenar las herramientas, podía ahorrar más viajes y ganar más dinero. Así que alquiló un local. Después amplió la entrada del almacén y unas semanas más tarde añadió un escaparate, de manera que el local se transformó en la primera ferretería del pueblo.

Todos estaban contentos y compraban en su tienda. Ya no tenía que viajar, porque la ferretería del pueblo vecino le enviaba sus pedidos: era un buen cliente. Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más alejados prefirieron comprar en su ferretería y ahorrar dos días de viaje. Un día, se le ocurrió que su amigo, el tornero, podía fabricar para él las cabezas de los martillos. Y después... ¿Por qué no?

También las tenazas, las pinzas y los cinceles. Después vinieron los clavos y los tornillos... Para no alargar demasiado el cuento, te diré que en diez años aquel hombre se convirtió en un millonario fabricante de herramientas, a base de honestidad y trabajo. Y acabó siendo el empresario más poderoso de la región. Tan poderoso era que, un día, con motivo del inicio del año escolar, decidió donar a su pueblo una escuela. -

Además de leer y escribir, allí se enseñarían las artes y los oficios más prácticos de la época, -pensó.

El alcalde organizó una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de homenaje para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y abrazándole le dijo:

-Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos que nos conceda el honor de poner su firma en la primera página del libro de honor de la escuela.

-El honor sería para mí, -dijo el hombre, -pero no se leer ni escribir. Soy analfabeto.

-¿Usted? –dijo el alcalde, que no acababa de creerlo- ¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir.

-Yo se lo puedo decir, -respondió el hombre con calma. –Si yo hubiera sabido leer y escribir... sería el portero del prostíbulo.

Jorge Bucay

"¿Por qué necesitamos a los Magos?" por Deepak Chopra



La gente se pregunta por qué habiendo nacido en la India me siento tan atraído por los magos. Mi respuesta es la siguiente: en la India todavía creemos que los magos existen. ¿Qué es un mago? No es sencillamente alguien que puede hacer magia sino alguien capaz de transformar.

Un mago puede convertir el temor en alegría, la frustración en realización. Un mago puede convertir lo temporal en eterno. Un mago puede llevarnos más allá de nuestras limitaciones hacia lo ilimitado.

Cuando era niño y vivía en la India sabía que todo eso era cierto. A veces llegaban a nuestra casa ancianos de túnicas blancas y sandalias y hasta para un muchacho asombrado por la vida parecían criaturas muy especiales. Estaban completamente en paz de ellos emanaban la alegría y el amor parecían no inmutarse ante los altos y bajos de la vida cotidiana. Los llamábamos gurús o consejeros espirituales. Pero tardé mucho tiempo en darme cuenta de que gurú y mago es lo mismo. Todas las sociedades tienen sus maestros, clarividentes y sanadores, gurú era sólo nuestro vocablo para designar a los poseedores de la sabiduría espiritual.

En Occidente se considera que los magos son principalmente hechiceros que practican la alquimia para convertir un metal inferior en oro. En la India también existe la alquimia (de hecho fue allí donde se inventó) pero la palabra alquimia es en realidad una clave. Significa convertir a los seres humanos en oro, convertir nuestras cualidades inferiores de temor, ignorancia, odio y vergüenza en lo más precioso: el amor y la realización. Por tanto un maestro que nos pueda enseñar a convertimos en seres libres llenos de amor es por definición un alquimista — y siempre lo ha sido.

Cuando ingresé a la escuela secundaria en Nueva Delhi ya sabía mucho acerca de Merlín el famoso mago de la leyenda inglesa del rey Arturo. Como a todo el mundo también a mi me hechizó desde el primer momento. No tardé mucho en descubrir todo su mundo. En mi cabeza resuenan todavía decenas de versos del poema épico de Tennyson Idilios del rey los cuales tuvimos que memorizar durante aquellos largos y calurosos días escolares. En aquella época devoré toda la literatura que logré encontrar sobre el rey Arturo. No me parecía raro saberlo todo acerca de Camelot ese sitio de campos verdes y temperaturas clementes aunque yo viviera bajo el sol ardiente del trópico o que deseara cabalgar como Lancelot aunque me hubiese sofocado bajo la armadura o que la cueva de cristal de Merlín existiera en realidad a pesar de que todos los autores que leía me aseguraran que los magos no existían. Yo sabía que no era así porque era un muchacho hindú y había conocido personalmente a los magos.

¿Por qué necesitamos a los magos?

Durante treinta años he reflexionado acerca de los magos. He visitado Glastonbury y el occidente de Inglaterra he escalado el Tor y he visto la colina donde supuestamente descansan el rey Arturo y sus caballeros. Pero algo más místico la necesidad de la transformación, me hace volver nuevamente a la magia. Año tras año he sentido que nuestra época necesita de ese conocimiento más que nunca. Ahora que soy adulto, dedico mi vida profesional a hablar y escribir sobre la forma de alcanzar la libertad plena y la realización. Pero apenas hace poco me di cuenta de que todo el tiempo he estado hablando de alquimia.

Finalmente decidí que una forma interesante de abordar este tema sería a través de una de las relaciones más maravillosas que se haya registrado nunca la que existió entre Merlín y el joven Arturo en la cueva de cristal.

En este libro (El camino del mago) la cueva se presenta como un sitio privilegiado dentro del corazón humano. Es un refugio seguro donde hay una voz sabia que no conoce el temor y al cual no llega la agitación del mundo exterior. En la cueva de cristal siempre ha existido y existirá un mago — lo único que hay que hacer es entrar en ella y escuchar.

Hoy en día la gente vive en el mundo de los magos tanto como lo hicieron las generaciones pasadas. Joseph Campbell el gran estudioso de la de mitología decía que cualquier persona que espera en una esquina a que el semáforo pase a verde para cruzar la calle en realidad está esperando entrar en el mundo de los actos heroicos y la acción mítica. Lo que sucede es que no vemos nuestra oportunidad y cruzamos la calle sin ver la mítica espada en la roca al lado del andén.

El viaje hacia lo milagroso comienza aquí. Este es el mejor momento para comenzar. El sendero del mago no existe en el tiempo — está en todas partes y no está en ninguna parte. Nos pertenece a todos y no le pertenece a nadie. Así, éste es sólo un libro acerca de cómo recuperar lo que ya es nuestro. Como dice la primera frase de la primera lección: Hay un mago dentro de cada uno de nosotros un mago que lo ve y lo sabe todo.

Ésta es la única frase del libro que se debe aceptar como un acto de fe. Una vez que descubramos nuestro mago interior la enseñanza vendrá por sí sola. Durante muchos años este tipo de aprendizaje espontáneo ha sido el centro de mi vida diaria: observar y esperar a oír lo que mi gula interior tiene que decir. No existe otra forma de aprendizaje más fascinante. He oído la voz de Merlín en el sonido de una risa en el aeropuerto en el susurro de los árboles al caminar hacia la playa y hasta en la televisión. Una estación de auto, buses puede convertirse en la cueva de cristal cuando se tiene la llave.

¿Por qué necesitamos seguir el sendero del mago? Para elevamos sobre lo ordinario y lo confuso y encontrar la clase de trascendencia que solemos relegar al campo de lo mítico pero que en realidad tenemos a mano, aquí y ahora.

Estar vivos significa ganamos el derecho a decir lo que deseamos decir a ser lo que deseamos ser y a hacer lo que queremos. Camelot era el símbolo de esta forma de libertad. Por eso volvemos nuestros ojos sobre ese sitio mágico con nostalgia y admiración. La vida ha sido difícil desde entonces.

Una vez un discípulo preguntó a su maestro: “¿Por qué siento esta opresión tan grande como si quisiera gritar?” El maestro lo miró y le dijo: “Porque todo el mundo se siente igual”.

Todos nosotros deseamos crecer en amor y creatividad, explorar nuestra naturaleza espiritual pero muchas veces erramos el objetivo. Nos encerramos en nuestra propia cárcel. Sin embargo hay quienes han roto el encierro que comprime la vida. Rumiel poeta persa decía: “Somos espíritu incondicionado atrapado por las condiciones como el Sol en un eclipse”.

Ésa es la voz de un mago que no creía que los seres humanos viviésemos limitados en el tiempo y el espacio. Sólo estamos eclipsados temporalmente. El propósito de aprender de un mago es encontrar al mago que llevamos dentro.

Una vez hallado el guía interior nos habremos encontrado a nosotros mismos.

El yo es el Sol de resplandor permanente que, aunque eclipsado, cuando se despejan las sombras se muestra en toda su gloria.

Deepak Chopra

La Prosperidad, por Horacio Valsecia



ENTREVISTA A HORACIO VALSECIA

¿Cómo definiría la prosperidad?
La prosperidad es básicamente un proceso de sanación. O sea, mucha gente cree que prosperar es tener dinero. El dinero es una de las facetas de la prosperidad. En pocas palabras, prosperidad es tener buenas relaciones, salud, una buena vida y todo el efectivo que se pueda gastar.

Pero acceder a la prosperidad es un proceso en el cual vamos renunciando a nuestras ideas de limitación y de carencias y vamos reemplazando esas ideas viejas por nuevas, que nos permiten ir disfrutando desde ahora.

¿Y el éxito?

El éxito es parecido a la prosperidad; significa lograr el objetivo que uno se va proponiendo. El éxito no es un acto sino que es un proceso cuando uno alcanza un objetivo determinado. Por ejemplo, para mí tener éxito es haber publicado un libro. Lo logré, pero inmediatamente mi mente empieza a querer otras cosas.

Si tenemos que describir el éxito, es básicamente lograr lo que mi espíritu me está dictando que debo hacer. Y aquí hay que hacer una gran diferencia, porque nosotros tenemos lo que deberíamos hacer y lo que realmente queremos hacer; entonces el éxito es lo que uno de corazón quiere hacer. Exito no es sobresalir. La gente cree que éxito es ser famoso, publicar un libro o grabar un disco; a veces tiene que ver con nuestra carrera, pero éxito también es tener buenos hijos, una buena pareja, una vida como uno quiere. En definitiva, el éxito es lograr lo que de corazón uno quiere.

¿A qué se atribuye la carencia de dinero?

Tiene que ver básicamente con una idea muy fuerte de que hay poco dinero, o de que el dinero a mí no me corresponde. Cuando hay una carencia de dinero es que desde mi mente subconsciente yo no estoy aceptando la abundancia ni la riqueza; es como que a otros les puede pasar y a mí no.

La riqueza y la pobreza dependen de nuestra mente, no del trabajo ni del esfuerzo sino de nuestra sensación de recibir lo que merecemos. Yo creo que me merezco algo y en base a eso el Universo me provee; si yo creo que no merezco vivir bien entonces el Universo no me lo da. Una de las razones por las cuales la gente pobre sigue siendo pobre es por el resentimiento que ellos tienen hacia los ricos.

El pobre siempre se victimiza y se pone en la posición de que hay otro que le roba, que el jefe siempre se queda con el dinero o se aprovecha; o sea que los ricos son malos, estafan, y entonces frente a todo ese resentimiento jamás van a ser ricos, al menos hasta que empiezan a ver el lado bueno, a asociar que también los ricos son buenos.


¿Porqué los ricos son ricos?
Porque tienen conciencia de abundancia; el rico siente que se merece, que ese es su nivel y lo va logrando.

Uno de los conceptos más difíciles que a mí me ha tocado aprender es que el dinero es mental. O sea, el dinero no depende del trabajo, del nivel cultural o del esfuerzo que yo haga. Hay gente que trabaja muchísimas horas por día o tienen dos y hasta tres trabajos y en suma no les alcanza el dinero y tienen vidas miserables, no ven a sus hijos, no tienen tiempo para sus amigos. Eso no es prosperidad.

Hay gente que trabaja cuatro o cinco horas por día y gana diez veces más que el otro; entonces, hay que ponerse a pensar qué es lo que hace uno y qué es lo que hace otro.

Uno tiene la idea de que "me tengo que sacrificar", "el dinero cuesta", entonces se la pasa en trabajos donde siempre va a ganar poco; el otro tiene una idea de "más suerte", o sea "lo mío vale", "lo mío sirve", "yo soy importante", entonces la vida le da eso. Básicamente, cuando no tenemos esas ideas de abundancia y de prosperidad las tenemos que fabricar, las tenemos que crear.

¿Cómo se destraban de nuestra mente las pautas de merecimiento? ¿Cuál sería el primer ejercicio que deberíamos hacer para abrirnos a él?

Hay varias cosas que hay que trabajar en prosperidad pero si voy a trabajar el merecimiento, éste está relacionado con la autoestima. Es decir, me tengo que sentir valioso, tengo que sentir que me corresponde que Dios también se acuerde de mí y que a mí me toca lo bueno.

Si trabajo la autoestima (lo que significa quererme más), entonces el Universo empieza a proveerme más, pero en prosperidad el paso más importante es la aceptación. Aceptación significa que tengo que poner en mi mente la idea de que A Mí TAMBIéN ME TOCA LO BUENO; que YO ME MEREZCO, y lo tengo que reclamar al Universo. Yo también quiero vivir bien, a mí también me corresponde, y cuando yo siento que realmente me corresponde, ahí lo tengo.

Se presenta como conflicto con la gente que trabaja con temas espirituales, si tienen que ganar plata o no, siendo muchas veces criticados por esto. ¿Cuál es tu opinión al respecto?
La respuesta la voy a dar en términos astrológicos. Nosotros estamos saliendo de la era de Piscis y entrando a la era de Acuario; en la era de Piscis para la evolución del ser humano era importante la renunciación, teníamos que renunciar a los bienes materiales para empezar a buscar lo espiritual. Entonces era como un principio, como un despertar en la conciencia humana; era la Era de la renunciación. Por eso tenemos esa idea, es la idea vieja.

Ahora, que comenzó la era de Acuario, el mensaje es totalmente distinto; tenemos que encontrar a Dios en la materia. Antes, si decíamos "esta mesa es Dios" era blasfemia. Ahora tenemos que reconocer que estos son átomos, que esto está formado por el cuerpo y la mente de Dios, que Dios está en la materia; tenemos que aprender a encontrar que en el dinero también está Dios en acción; porque es básicamente una energía de intercambio, y tenemos que aprender a encontrar eso. Por esa razón ahora es importante incorporar el dinero en todo esto, por eso ya no es más pecado.

Ahora se nos está enseñando a usar un instrumento que antes no estábamos listos para usar que es el poder creador de nuestra mente.

Dentro de las cosas nuevas que tenemos que aprender es que el dinero también es espiritual y depende de nosotros; por eso es importante cada vez que uno va a pagar algo bendecir el dinero: poner entre las manos el billete o el cheque y bendecirlo. Cuando ponemos nuestro amor, nuestra energía o nuestra bendición, ese dinero vuelve multiplicado.

Las personas que se quejan de las cuentas o de los impuestos, cada vez les cuesta más pagar, porque están generando una energía negativa que va a hacer que eso crezca y se reproduzca; pero si yo voy pagando con amor mis cuentas y las voy bendiciendo, es distinto. Si yo tengo que pagar el teléfono, tengo que agradecer a una compañía que por un mes ha confiado en mí, me ha brindado un servicio que yo he aceptado.

¿Qué le diría a una persona que no puede cumplir con sus objetivos?

Le diría si está haciendo bien los ejercicios. Con esto quiero decir, si yo tuviera que cocinar algo, tengo todos los ingredientes y los pongo al horno. Si el horno estuviera frío, no se cocina. Eso quiere decir que la persona ha hecho todos los pasos necesarios pero le está faltando el ingrediente principal que es el combustible, la energía.

Las personas que no logran sus objetivos es porque tienen su espíritu atrapado en una situación.

Por ejemplo, puedo estar invirtiendo mucho mi energía personal en un rencor con alguien.

Entonces, parte de mi energía que tiene que cocinar lo que estoy pidiendo está puesta en el pasado. También puedo estar pensando en cómo voy a pagar mis cuentas en el futuro y entonces tampoco puedo cocinar lo que quiero en el presente.

Lo que habría que revisar es de qué manera estamos distribuyendo nuestra energía. Hay que empezar a traer el espíritu al presente y ahí es cuando se materializan nuestros deseos. Se produce la sanación.

Tenemos que tener además un deseo fuerte para generar energía. Si yo digo de la boca para afuera: "quiero tener más dinero", ahí no pasa nada. Tengo que desearlo, quererlo, verme teniéndolo. En general se confunde deseo con ansiedad y hay una gran diferencia. Ansiedad significa que quiero ver el resultado hoy mismo. Es querer acelerar el proceso porque en el fondo significa miedo.

Deseo en cambio, quiere decir que aquello que estoy pidiendo voy a empezar a disfrutarlo a hoy, como si ya fuera una realidad.

¿Por qué estos conceptos son a veces difíciles de aplicar?

Porque no estamos solos. Si pudiéramos estar solos con nuestros pensamientos sería mucho más fácil. Vivimos en un medio en donde estamos bombardeados de información, gente que no es muy positiva alrededor nuestro. Entonces, en el proceso de prosperar, también debemos seleccionar a la gente que tenemos cerca; así como también a quién debemos escuchar y a quien no.

¿Cómo es la energía del espíritu?

Vivir en el presente. Otra de las razones que son se cumplen los objetivos es porque a veces lo que está asociado en la mente subconsciente con respecto al resultado es negativo.

Por ejemplo, si quisiera ser famoso y además tengo el concepto que serlo significa estar solo, tener una vida afectiva desastroza, amigos envidiosos, etc. puedo tener una serie de ideas que me anuncian peligro, entonces mi mente no va a querer nunca cumplir ese objetivo.

¡Escapemos de nuestra zona de confort!



¿Sos de las personas que prefieren moverse en una zona conocida, sin arriesgar ni cambiar? ¿Te cuesta descubrir cada día un nuevo sentido para tu vida?

Si la respuesta es si ¡sos mayoría! y es por eso que hoy te invito a intentar cambiar la estructura que -durante tantos años- rigió tu existencia…

¿Te animás? ¿Emprendemos juntos un viaje imaginario?

Bueno. Te propongo que dejes cualquier cosa que estés haciendo y que imagines que la silla sobre la cual estás sentado en este momento es algo así como una nave, que te va a permitir llegar más lejos de lo que alguna vez has imaginado.

Y como ahora todo empieza a suceder, te pido por favor que no te pierdas de los detalles.

Tu nave comienza a elevarse. Salís de tu casa/ departamento/ trabajo y podés ver el lugar en donde estás, pero desde arriba. Seguís elevándote. Ahora podés ver la zona completa. Y seguís y lo que tenés ante tus pies es tu ciudad. ¡Si! ¡Ese cuadrado perfecto que estás viendo en este momento es tu ciudad! Allí con emoción y a modo de juego empezás a descubrir las calles por las que transitás cada día y lo que lugares que solés frecuentar. Y con tu dedo y en pocos segundos comenzás a marcar el itinerario completo que realizás una y otra vez. Trabajo/casa/gimnasio/ supermercado/club...

Seguís elevándote. Ahora descubrís tu provincia… tu país… el continente… el mundo… ¡qué pequeño parece todo cuando cambias de perspectiva! ¿No?

De repente el mundo desaparece bajo tu asombro y te encontrás ante la inmensidad del universo en todo su esplendor… Y es en este punto que viste lo necesario como para regresar…

Ahora me gustaría que me cuentes que pasó por tu cabeza en ese viaje. Te cuento lo que me sucedió a mí la primera vez que pensé en esto. ¡Simplemente comprendí, a través de un juego, que vivimos el 95% de nuestras vidas encerrados en un cuadrado… que termina siendo imperceptible!

Nos movemos en una zona de confort que se vuelve nuestra “cárcel al aire libre”. Los mismos lugares, los mismos trabajos, las mismas personas, los mismos círculos, los mismos hobbies ¡los mismos paradigmas condicionándonos una y otra vez!

¡Y todos -tarde o temprano- caemos en los mismo! ¿Y por qué?

Mirá este ejemplo… Nos aferramos a un trabajo, y pensamos que es la última oportunidad que va a llegar a nosotros. Sin ir más lejos, hace unos meses, mientras viajaba a Rawson, pude escuchar la conversación que mantenían 2 personas que estaban al lado mío. Una de ellas le decía a la otra, -“¡Estoy hecho! ¡Logré entrar a “tal lugar” y de ahí nadie te despide!”.

Yo lo miré. Tendría alrededor de 25 años, pero ya había condicionado su vida para siempre. ¿Te imaginás haciendo lo mismo que estás haciendo hoy, pero indefinidamente? ¿Te imaginás sabiendo como va a ser el resto de tu vida?

Lamentablemente este es un mal generalizado, porque si bien somos seres ilimitados, y fuimos concebidos para vivir en plena abundancia, estamos condicionados a una vida limitada, porque así son nuestros pensamientos… y porque así nos enseñaron a ser.

Y como somos carentes, no queremos arriesgar. Nos dan miedo los cambios. Si encontramos una zona de seguridad allí nos quedamos, porque estamos seguros, porque tenemos todo bajo control. Porque nuestro ego nos dice que ahí todo está bien. Que si nos movemos, a lo mejor nos podemos caer… y que si nos caemos, a lo mejor nadie nos va a levantar.

Y así es siempre.

¿Pero que hay del resto? ¿Qué hay de los lugares que nos quedan por conocer? ¿De los sabores que nos quedan por probar? ¿De las cosas que nos quedan por aprender? ¿De los caminos que nos quedan por recorrer? ¿Y qué hay de los sueños que nos quedan por conquistar? ¿Y qué hay de nuestro potencial para aprender nuevos oficios o profesiones y que nunca llegamos a desarrollar? ¿Y qué hay de nuestras ganas por conquistar el mundo… si siempre estamos parados en el mismo lugar?

Podemos hacer y equivocarnos, y eso está genial, porque al menos lo intentamos. El error forma parte del aprendizaje, de la osadía, de la valentía por “ser” eso que queremos ser. No se equivoca quien nada hace… lo dice todo el mundo... ¡Y es así!... ¿Entonces a qué le tenemos miedo?

Para conocer la vida, debemos explorar la vida, como niños aventureros. Debemos capitalizar emociones. Debemos animarnos a nuevos desafíos. Debemos asumir nuevos retos y apasionarnos por nuestros logros. La pasión nos invita a seguir conquistando nuevos espacios. Debemos caer para aprender a levantarnos ¡La zona de confort NO sirve para crecer! ¡Solo sirve para sobrevivir!

Y vivir una vida tan solo para sobrevivir, es malgastar una vida que puede ser plena e ilimitada… del principio al final… ¿No te parece?

La pregunta de Steve Jobs



Steve Jobs, fundador de Apple, es un tipo interesante.

¿Cuánta gente empieza una empresa multimillonaria en el garaje de su casa a los 20 años? ¿Cuanta gente hay capaz de liderar la industria en 3 campos distintos como lo hace Steve Jobs?

Pero, lo que verdaderamente llama la atención de él, es su filosofía de vida. Jobs se plantea una pregunta capital cada vez que se ve enfrentado a una decisión importante: - “¿Qué haría si esta fuera la última noche de mi vida?”

Hay una poderosísima idea allí. Tanto así que, conoció a su mujer de esa manera.

¿Cómo? Jobs estaba dando una conferencia en la universidad hace unos años y ella estaba sentada entre el público. A él le gustó y se le acercó al finalizar la conferencia. Ella le dio su número de teléfono. Jobs quería invitarla a cenar esa misma noche, pero vio que tenía una reunión de negocios. ¡La vida -a veces- es así!

Mientras volvía a su coche se preguntó. – “¿Qué haría si esta fuera la última noche de mi vida?”

Ya saben la respuesta. Regresó al auditorio, encontró a la chica y se la llevó a cenar. Desde entonces están juntos.

A esa misma pregunta Jobs se la ha hecho durante toda su vida, y ha logrado lo que ha logrado.

Y ustedes… ¿Qué harían si esta fuera la última noche de sus vidas?